La Terapia

Cuando una persona acude a consulta llega con una demanda: algo que quiere que cambie en su vida para poder alcanzar sus objetivos. Estos objetivos pueden ser tan concretos como “quiero ser capaz de montarme en un avión sin sufrir un ataque de pánico” y tan generales como “quiero dejar de sentirme mal” o “quiero sentirme bien”

La Terapia es el proceso por el que la persona aprende a realizar los cambios que le faciliten conseguir lo que quiere.

Inicio de la Terapia
Lo primero es una evaluación exhaustiva para entender el problema y conocer a la persona.

“Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”

    -José Ortega y Gasset-

Para entender al ser humano hay que conocer su circunstancia y cómo se relaciona con ella. La circunstancia es lo que sucede de piel para afuera y también lo que hay de piel para adentro. Es dónde vivo y con quién, es qué temo y con qué sueño, es mi país, es lo que he leído y lo que pienso.
YO y CIRCUNSTANCIA forman una pareja que a veces se lleva bien, a veces de maravilla, a veces son la mejor pareja de baile, y a veces no se aguantan.

Cuando queremos saber “¿Cómo hemos llegado aquí?” y cuando queremos saber “¿cómo puedo salir?” necesitamos conocer y entender estos tres aspectos:
– yo
– circunstancia
– cómo se llevan entre ellos.

Las primeras sesiones se dedican a la evaluación, a que la psicóloga obtenga toda la información posible para que luego pueda explicar el problema e intervenir para que la persona lo pueda solucionar.

La Explicación
Una vez entendido el problema se dedica (habitualmente) una sesión a que la psicóloga explique tanto el porqué del problema como lo que habría que hacer para cambiarlo: el plan de intervención. En esta sesión se acuerdan los objetivos concretos que la persona quiere alcanzar y el plan para hacerlo.