Cuándo acudir a consulta

La razón más frecuente para acudir a consulta es tener un problema en alguna de las áreas siguientes: emocional, de pensamiento, de comportamiento.
Sentirse mal sin saber cómo cambiarlo, dejar de tener ganas de hacer cosas, estar enfadada/o casi constantemente, tener pensamientos obsesivos o desagradables, hábitos nocivos, tics… un problema es todo aquello que no nos deja sentirnos bien.
Hay muchas circunstancias en la vida que pueden provocar que nos sintamos mal (rupturas, despidos, jubilación, pérdidas…) pero no tienen por qué convertirse en problemas. Los malos momentos forman parte de nuestra existencia al igual que los buenos.
Cuando esos malos momentos se prolongan en el tiempo, cuando afectan a más áreas de nuestra vida, cuando el malestar es muy intenso, es entonces cuándo es oportuno acudir a consulta.

Y sobre todo, en el momento en que sentimos que tenemos un problema.

Otro motivo de consulta se da cuando no sentimos que exista un problema, no nos encontramos mal, pero queremos alcanzar unos objetivos o metas vitales que no conseguimos. Puede ser falta de planificación, de motivación, de expectativas… algo no nos deja avanzar. Es ese “no estoy mal, pero quiero estar mejor”.

En definitiva, cuando queremos impulsar un cambio en nuestra vida y no sabemos cómo.